Publicado por
Antonio
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domingo, 22 de marzo de 2009
Volviendo de un recado, ya de noche, vi algo que me inspiró:
En un cielo azul marino y turquesa se encontraba la luna, con su habitual elegancia en una estilizada fase creciente, con una estrella justo al lado
No había nada más, sólo la luna y la estrella haciéndose compañía, el resto del cielo era puro desierto de luz.
Me encantó la escena porque me sugería que hasta las más grandes estrellas necesitas compañía, que por muy grande y espectacular que se sea, sin algo ni alguien que vaya contigo en el camino la existencia se hace insoportable.
Si no, preguntémosle a la luna cómo se siente cuando el sol se oculta tras el horizonte y las estrellas aún no han aparecido.
Ya lo decía yo:
"Es la buena compañía lo que endulza los viajes "