Lástima, lo bueno dura poco. Ya se sabía, un comienzo esconde una despedida que tarde o temprano tiene que llegar. Hoy ha llegado.
Era inevitable, pero, ¡hey! quedémonos con lo bueno que no es poco. Esos innumerables momentos que han hecho de estos días un paréntesis de reposo y alegría interior. El día en la playa de Nerja, la visita a la Alhambra, la tarde en el Bohemia Jazz Café, las tapas, la tarde en el Parque García Lorca, la excursión a los Cahorros ...
No sólo eso, este pequeño viajecito ha tenido una repercusión mucho mayor de lo que nos imaginamos. Gracias a vosotros nos hemos conocido más, a nosotros mismos y a los españoles. Además habéis dado lugar a muchísimas vivencias tan intensas como inolvidables y a acariciar ese estado parecido a la felicidad.
Me quedo con una especie de soñolencia mezclada con una nostalgia alegre y tranquila en mi corazón. De verdad que me he sentido profundamente a gusto con vosotros a mi lado. Ese lazo invisible que habéis creado ha hecho que la confianza sea el suelo por el que caminábamos todo el tiempo.
Qué grandes corazones hemos conocido, desde luego que por este camino la humanidad puede albergar esperanza. Como ya dije, este tipo de intercambios es la mejor forma de prevenir guerras mundiales porque es cuando conocemos directamente a personas de países ajenos cuando nos damos cuenta de que siempre habrá personas que no se merezcan semejante sufrimiento.
No lloréis hermanos alemanes, nos volveremos a ver y será entonces cuando la pena de la despedida se convierta en el doble de alegría.
No lloréis, afortunados nosotros que podemos ( y lo haremos) seguir en contacto. Es más, mantendremos la relación con la misma solidez con la que nos despedimos.
Yo sonrío. Es la forma más precisa que conozco de expresar lo contento que estoy de haber vivido lo que he vivido con vosotros.
Estas cosas te aportan madurez a la hora de ver y comprender el mundo. Ya se sabía, hay muchas cosas que no se pueden aprender de lis libros, ni aunque te las cuenten personas sabias.
Hay cosas como esta que no queda mas remedio que vivirlas porque no hay otra forma de sentir el placer de probarlas.
No bajéis nunca la mirada tristemente si os preguntan qué tal os fue por tierras españolas. Recordadnos alegremente, con el mismo cariño con el que nosotros lo hacemos.
Un consejo: quedaros con lo vivido aquí, igual que nosotros hicimos cuando estuvimos allí. Es importante, guardad estos bellos recuerdos en vuestra memoria con siete llaves porque cada vez que los abráis sentiréis casi la misma felicidad que al estar aquí.
Bueno mis palabras acaban aquí pero vuestro recuerdo perdurará en mi memoria.
Disfrutad, pues, de todo porque os lo merecéis, siempre.
Un cálido abrazo desde Granada